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LA
DOÑA

Por Carlos Mendoza.-El México del ayer se nos está
yendo literal y realmente de la vista de las manos y de la vida.
La desaparición de un icono del cine nacional y de toda una
época como lo fue María Félix en vida y hasta
en su muerte, marca un parteaguas. Jamás creí que
yo escribiría algo sobre la doña, es más a
mi no me gustaba la doña como actriz, salvo como mujer y
eso cuando fue joven y solo la vi en foto; me comentaron las personas
que por casualidad o por trabajo llegaron a convivir o estar cerca
de ella, que era una mujer muy difícil, que su temperamento
era de los mil diablos y que era de cascos ligerísimos, en
su época mi padre y mis tíos no la bajaban de piruja.
Por si fuera poco esta mujer como muchas otras estrellas del cine
nacional e internacional poco fue lo que dijo, es decir un actor
se debe a sus guionistas, a sus directores, a su productores y finalmente
esta mezcla de coincidencias de ser aceptadas como material de consumo,
al público; pocos nos hacemos la reflexión de que
Cantinflas no decía lo que decía, solo hablaba como
tal, como Cantinflas pero sus guiones diálogos, párrafos,
chistes y demás parafernalia verbal no eran de él,
si no del guionista, ese ser oscuro y desconocido que jamás
nadie se acuerda de él, a este ser oscuro se deben todos
los grandes actores. Bueno pues la doña no fue la excepción,
tomó su remoquete de un personaje que caracterizó
en una película que se llamó Doña Bárbara,
de ahí lo de Doña. María Félix, poseedora
de una belleza muy del país de haber nacido hace 20 años
en su natal Sonora y no hace 80 lo más probable fuera que
jamás hubiera llegado a ser actriz y mucho menos el símbolo
sexual y de belleza que fue, ¿por qué?, bueno basta
con asomarse a la televisión y cine nacional y ver que las
niñas que ahí trabajan y lo adornan no son morenas,
todas y todos ahí son güeros de ojos claros, la Doña
en el mundo de Emilio Azcárraga Jan no hubiera salido ni
de sirvienta en una telenovela de 4ª., así han cambiado
las cosas en este país; pero durante su juventud tampoco
las cosas eran tan diferentes, mire usted ella incursiona como actriz
en la época de Oro del cine Nacional, es la época
de los Generales post revolucionarios, don Abelardo L. Rodríguez,
a la sazón presidente de la república es quien en
esa época manda dentro de esta industria, y él le
dio a María Félix la bendición, el permiso
para ser y llegar a ser lo que fue, este señor fácil
decide que no salga la Doña y esta bella mujer que sólo
actuaba como ella misma no hubiera salido jamás del anonimato.
Así son las cosas en este México nuestro, eres o no,
si un político chico o grande, con o sin talento, tonto o
pendejo quiere, así se desperdicia el talento de miles por
el capricho de un solo déspota. La doña dijo una que
otra verdad, como que el centro histórico de México
hedía a orines, que la ciudad estaba hecha una ruina, abandonada
a la suerte de los ambulantes, cierto, pero la Doña por muchos
años se desterró y se fue a vivir a Europa, su capital
favorita en el ruco continente era Paris, se caso cuatro veces,
pero circuló sin placas por mucho tiempo, es decir tenía
amantes mucho y ya de vieja más jóvenes que ella,
y ella misma lo decía, no puedo vivir sin un hombre a mi
lado y que mejor si es más joven que yo, ah y si tiene dinero,
mejor. A la Doña le gustaba mucho la lana, los toros, los
buenos vinos, las joyas y más que nada llamar la atención
y decir chingadera y media, les contaré una anécdota
que yo mismo vi y escuché por la Tv, en el noticiario de
Jacobo Savlwdozky; Jacobo por las noches de aquellos años
60 y 70s, solía hacer comentarios como este: Mañana
la Doña sale a Europa, se irá ha hacer la 3ª.,
o 4ª. Operación de cirugía plástica....,
no se pero sale para allá... Minutos después
suena el teléfono y le pasan la llamada, era la Doña
en persona al teléfono, quien le dice al aire: Jacobo,
sí me voy a estirar el cuero a Europa y es la 3ª. vez
que lo hago, a propósito estas cosas no se dicen, a poco
yo ando diciendo públicamente que tu te acuestas con hombres.
De esos alcances era la doña que descanse en paz, la vamos
a extrañar a ella y más aún a la época
que con ella se ha ido definitivamente, ella fue la última,
ya no hay más de ese México en blanco y negro de tradiciones
campiranas y fervores nacionales, ese país de valores y caras
de mexicanos reales en las pantallas de cine y Tv, esa época
ya se nos fue de las manos para siempre y solo por el cine del Indio
Fernández nos podremos asomar a el.
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