UN ELEFANTE BLANCO
Por Carlos Mendoza.- A principios de la década
de los ochentas me encontraba yo trabajando para la Secretaría
de Agricultura y Recursos Hidráulicos (SARH), como Jefe de
Operación del Distrito de Desarrollo Rural de Cholula, más
adelante sería también Jefe de este Distrito que comprende
más de 30 municipios, entre ellos los ya mencionados
Un colega mío ya desaparecido, el ingeniero
agrónomo del Tec de Monterrey Gerardo Godínez Alonso
trabajaba en los municipios de Huejotzingo y Tlaltenango con varios
grupos de campesinos, pero en especial con los de Tlaltenago, sus
proyectos más queridos, ya que solo así se trabaja
en el campo y con los campesinos, era la perforación de dos
pozos profundos para riego que llevaban ya los nombres de: La Ladrillera
y El Nopal, estos pozos habían esperado por varios años
para su perforación, Godinez trabajó incansablemente
en la organización necesaria para juntar el dinero que necesariamente
habían de tener los campesinos para que el FIRA les otorgara
un crédito puente con alguno de los Bancos de la Ciudad de
Cholula, un buen día y en ausencia de Gerardo los campesinos
me buscaron para que los acompañara a hacer sus depósitos
a plazo fijo al BANAMEX de Cholula, desde luego que yo accedí
y se depositó el dinero de ambas sociedades la de La Ladrillera
y del Nopal. Que caras de contento de aquellos hombres de tez morena
bajo sus sobreros de alitas cortas, que de planes y que de ilusiones,
como chamacos corrimos después de hacer los depósitos
a las paletas y nos fuimos muy contentos. Días después
me entrevisté personalmente con el ingeniero Humberto Bueno,
quien había sido compañero mío en Chapingo
y que estaba al frente de FIRA, él me dijo: "Oye Mendoza
para que a tus campesinos de Tlaltenango se les autorice un crédito
para sus pozos habrán de tener cuentas en algún banco,
eso es imprescindible", yo contesté. "¿Por
ejemplo en le Banamex de Cholula?, - Ándale, por ejemplo.
- ¿Entonces cuándo me lo autorizas?, por que ya tienen
ellos ahí sus cuentas. - Ahorita mismo si quieres. - Y le
llamó al gerente. De ahí en adelante todo fueron carreras
y trámites más la emoción de la llegada de
las máquinas perforadoras que las teníamos en Chautzingo,
como niños todos nos dábamos cita en la presidencia
municipal de Tlaltenango los miércoles de cada semana para
hacer la cooperación, se hacían largas colas y todos
ponían su contribución en efectivo para lo del los
pozos, Godinez organizaba todo, de ahí corríamos al
lugar donde la máquina, una Concorde, perforaba el suelo
hasta que encontró lo que por años había sido
el sueño de estos hombres, agua; agua para los terrenos más
productivos del altiplano poblano, agua para sacar dos en vez de
una cosecha, agua para hacer que las cosas cambiaran de agricultura
extensiva a intensiva, más aún si ya se disponía
de paquetes tecnológicos generados por el Plan Puebla del
Colegio de Postgraduados de Chapingo que ha venido trabajando en
estas zonas desde hace décadas, agua para que la situación
económica de estas gentes cambiara para siempre. Afloró
el agua, se aforaron los pozos, el agua corrió por la panza
de las canaletas recién colocadas dejando pasar chorritos
de agua por sus costuras como de barco mal calafateado, hubo de
todo el día de estas dos inauguraciones, la fiesta fue en
grande y no era para menos, se hablaba de hasta más de diez
años de esfuerzos para hacer realidad estos dos pozos. Que
suerte tan buena la de haber estado ahí y que todo se hubiera
dado como se dio, así como ya lo platiqué, mucho de
ello fue gracias al trabajo del malogrado Gerardo Godinez Alonso,
ah pero después de poco tiempo estos terrenos fueron objeto
de una enorme expropiación y dentro de la zona de riego de
los pozos El Nopal y La Ladrillera se construyó un aeropuerto
el Hermanos Serdán, dentro se quedaron no solo los dos pozos
recién perforados y las tierras, dentro se quedaron las ilusiones
de muchos hombres y mujeres de Huejotzingo y Tlaltenango, y por
que no hasta las de Gerardo y mías. Hoy este aeropuerto a
nadie le es extraño saber que es un Elefante Blanco, es en
serio y no critico a los güey, miren que yo ahí estuve
y esto nadie me lo contó. Hoy nuestro gobernador nos dice
que este Elefante Blanco pudiera ser revivido como aeropuerto alterno
al de la ciudad de México en vista de que les echaron para
atrás el proyecto Texcoco que se localizaba en el ejido de
San Salvador Atenco, bueno, que bueno ya era tiempo, pero sin un
sistema de transporte ágil y sobre todo rápido de
la ciudad de México a Puebla y viceversa, este elefante no
va a dejar de serlo, sería necesario que el señor
gobernador viera la reactivación del Elefante Blanco desde
varios puntos de vista y desde su historia misma, sus antecedentes,
en fin y los costos sociales que hemos tenido que pagar todos los
que vivimos en esta zona. Me permito desde este espacio y bajo mi
muy humilde opinión sugerir que para hacer que esta infraestructura
aeroportuaria funcione, se haga un proyecto serio para la construcción
de un tren rápido México- Puebla que no solo daría
servicio a los usuarios del aeropuerto de "Huejo", sino
también a toda la región, incluida la vecina Tlaxcala.
Obras de comunicación ociosas por falta de vías de
comunicación terrestres eficientes y rápidas. Esta
obra no sería barata pero del cuero saldrían las correas
con tantos usuarios como los hay en el altiplano Poblano/Tlaxcalteca,
insisto y no solo daría servicio a los que usen el aeropuerto;
de reactivarse este proyecto que data desde las época de
Jiménez Morales quizá se lleve un poco de justicia
a los campesinos de Tlaltenango, así su sacrificio en aras
del progreso del Estado no habría sido en vano, ¿no?
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