"SEMANA
SANTA, SOLO DE NOMBRE"
Por Carlos Mendoza.- Es propio de estos días la introversión
y sobre todo la reflexión, es decir hacer un acto de humildad
ante la tradicional soberbia en la que andamos los seres humanos
montados más tiempo del que permanecemos despiertos, ya que
mientras una parte del mundo duerme, la otra está despierta
y a esa habrá que sumarle las de aquellos que nunca duermen.
Los días santos, los días de guardar como dijera mi
abuela son aprovechados por la mayoría de los católicos
para vacacionar, para divertirse y hacer de estos días un
carnaval trasnochado de fuerte ingesta de alcohol y vaya usted a
saber que más. Desgraciadamente y como todo en este país,
la educación está por los suelos, el comportamiento
ciudadano deja mucho que desear, es que ya no existe civismo o buen
comportamiento ciudadano, menos aún si la población
aumenta y la ignorancia avanza, el número de ciudadanos
con comportamiento incivil va en aumento, el gobierno y los partidos
políticos, bien gracias, si son polvos de los mismos lodos
poco o nada podemos esperar de ellos, de la familia, pues es lo
mismo, ¿qué pasa?, es la huella dura y llana de la
falta de valores, es esta una época de violación del
derecho ajeno del vecino con la complacencia de la autoridad que
se hace de la vista obesa ante las faltas obvias al bando de policía
y buen gobierno cometidas a diario y masivamente por gente incivil,
la omisión también es corrupción o como dice
el dicho muy popular entre los policías Policía
que no se hace pendejo, no llega a viejo. Mire usted la semana
mayor ha pasado a formar parte del floklore para más de uno,
ya no es época de recogimiento espiritual, que vamos a las
tres caídas en la Carmen, que vamos el sábado al Verde
a desayunar garnachas, y después a mojarnos, que respeto
le merece a mucha gente su prójimo, ninguno; ¿y a
qué viene esta reflexión?, bueno la palabra prójimo,
es equivalente a próximo, o cercano, es decir el PRÓJIMO,
es tu vecino, el que vive cerca de ti, es también tu familia,
pero la visión cristiana del precepto: Amarás
a tu prójimo, como a ti mismo, es una vacilada para
la mayoría de los cristianos, o católicos que así
se dicen. Sino a las pruebas me remito. Desde que Dios amanece mis
vecinos y yo su prójimo estamos inmersos en una guerra de
música de bandas, gruperas, tamborazos y de lo que tengan
en sus discotecas los vecinos que poseen estereos de varios cientos
o miles de wats de salida en sus bocinas, el tam, tam de las películas
de Tarzan se ha apoderado de todas las calles de esta ciudad de
San Martín, otrora tranquila y que me impulsara por allá
por los años setentas del siglo pasado a escoger para vivir
por tranquila y apacible, por su gente amable y saludadora, hoy
día llena de retumbar de tambores como si estuviéramos
en una selva de salvajes caníbales, solamente se acallan
cuando pasa el camión del gas quien ocupa todo el espacio
auditivo con su musiquita y cantaleta de tatatata, tata, ta tata,
¡el gas, el gas, el gas!, los carros del pino y el clarasol,
que cuando no están perifoneando sus productos, están
difundiendo música grupera a todo volumen, y el tipo de las
naranjas, que dejando el espacio libre los demás llega tempranito
y se está ahí hasta que sale uno a comprarle para
que ya se vaya; pero ahí no para todo, idos los comerciantes
callejeros motorizados le siguen con el escándalo los vecinos,
tamborazos y más tamborazos, no hay descanso, vamos ni de
noche, de veras; ya que la municipalidad ha permitido bailes populares
aquí cerquita, tanto yo vivo en la Guadalupe Victoria-
que se escuchan las voces del animador del baile, la música
llega tan clarita y desde luego es tal el volumen de esta que pareciera
que están en mi mismo patio. Y la policía, pues para
ellos no hay pedo, es normal, estamos como si viviéramos
en una junta auxiliar de este municipio, donde no hay ley ni derechos
a vivir tranquilos y en santa paz, ah sí se me olvidaba que
estos son días santos, pero ni por eso le bajan a sus estéreos
mis católicos vecinos, ni la autoridad se conduele y por
un acto de humildad o de contrición de estos días
pasa y pone en cintura a estos escandalosos, vamos aunque sea por
estos días, ¿no?, eso si es que no se arreglan
para seguir como por acá se dice conviviendo,
que después de todo están dentro de sus casas, aunque
la música se escuche afuera y a varias cuadras a la redonda,
si el bando es para Sabás papel de baño.
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